Clasificación
Las drogas se pueden clasificar en legales e ilegales; entre las primeras se incluyen alcohol, tabaco (con algunas restricciones legales), los fármacos de prescripción médica, ciertos disolventes de uso doméstico o industrial; y el resto de ellas son ilegales.
Existen varias clasificaciones de las sustancias adictivas de acuerdo a su estructura y propiedad química y a los efectos que producen en el sistema nervioso central (SNC). De éstas existen varias versiones; una clasificación de utilidad práctica es la de NIDA (National Institute of Druog Abuse). Clasificado por el efecto estimulante o depresor.
Los depresores (alcohol, sedantes, narcóticos y ansiolíticos, cannabis, así como disolventes volátiles) reprimen todas las estructuras presinápticas neuronales con la consecuente disminución de la cantidad de neurotransmisor liberado por el impulso nervioso, lo cual produce además una disminución de la función de los respectivos receptores postsinápticos. El alcohol al igual que otros depresores como los barbitúricos y las benzodiacepinas produce una estimulación de la transmisión inhibitoria.
El grupo de los narcóticos incluye al opio, morfina, heroína, meperidina, codeína, difenoxilato, fentanyl, nalbufina, propoxifeno y la metadona.
Los estimulantes o simpaticomiméticos (cocaína, anfetaminas y metanfetaminas, alucinógenos, y estimulantes menores donde se clasifica a las xantinas) ejercen un bloqueo sobre la inhibición, o una excitación de las neuronas en forma directa. Sus mecanismos de acción son variados y pueden explicarse por afectación fisiológica; por ejemplo, aumento de la despolarización neuronal, incremento de la cantidad de neurotransmisores disponibles, alargamiento de la acción de los neurotransmisores, debilitamiento de la membrana neuronal o reducción del tiempo de recuperación sináptica.
Características
La heroína se encuentra en forma de polvo blanco o marrón.
La heroína es un polvo cristalino blanco, inodoro, muy fino, pero su aspecto puede variar dependiendo de los procesos de purificación a los que haya se haya sometido.
Origen
La heroína se procesa a partir de la morfina, sustancia que se extrae de la bellota de la adormidera asiática (amapola).
TIPOS DE HEROINA
En base al grado de pureza y origen, la heroína se puede clasificar en tres tipos:
Heroína nº 2: También llamada heroína base o Tsao-ta, procedente del sudeste asiático y fácilmente obtenible tras los oportunos procesos químicos, puede convertirse en los números 3 y 4.
Heroína nº 3: O Brown Sugar, Aparece mezclada con otras sustancias como Cafeína, Estricnina, Azucares, etc. Su contenido en heroína oscila entre un 25 y un 50%.
Heroína nº 4: Conocida popularmente como tailandesa, es la que tiene el porcentaje más elevado en principio activo, superando muchas veces el 90% de riqueza en origen.
| Formula química | C21H23NO5 |
Otros nombres
Pasta, blanco, lenguazo, jinete del Apocalipsis, hero,
Dama blanca, reina, goma o caballo, nieve, poderosa.
Vía de administración
Si bien la forma de usar la heroína a cambiado en los últimos años, puede consumirse en forma oral, inyectada (después de calentarse, lo que se conoce como “agarrar el dragón por la cola”), inhalarse o fumarse. Sobre estas últimas formas de empleo de la heroína existe un concepto erróneo: se cree que no llevan a la adicción. Un heroinómano puede usar la droga, en promedio, hasta cuatro veces al día.
Efectos / Riesgos
1. Efectos inmediatos.
2. Brotes de euforia.
3. Sonrojo en la piel
4. Boca seca.
5. Extremidades pesadas.
6. Turbación de las facultades mentales debido a la depresión del sistema nervioso central.
Efectos a largo plazo
1. Colapso en las venas.
2. Infección por virus causantes de la hepatitis o VIH/SIDA (por intercambio y uso de jeringas).
3. Infección del endocardio (pared más interna del corazón).
4. Infección de las válvulas del corazón.
5. Celulitis.
6. Complicaciones pulmonares.
7. Varios tipos de pulmonía.
El uso regular de heroína produce tolerancia a la droga, lo que significa que un adicto debe usar mayores dosis para obtener la misma intensidad o efecto. El abandono de esta sustancia produce abstinencia pocas horas después de la última dosis, provocando agitación, dolores en los músculos y huesos, insomnio, diarrea, vómitos, escalofríos con piel de gallina, movimientos en forma de patada, entre otros. Los principales efectos alcanzan su punto máximo entre las 48 y 72 horas después de la última dosis, y se calman después de una semana o más.
Usos terapéuticos
A partir de su aparición, la heroína se utilizó principalmente para tratar la tuberculosis por su capacidad para suprimir el reflejo de la tos. Pronto se vio que su efecto anestésico no era mayor que el de la morfina, pero era más activa por lo que podía utilizarse en dosis menores logrando el mismo efecto con las consiguientes ventajas a nivel de acumulación en los tejidos. Sin embargo, algo más la diferenciaba de la morfina: ciertos efectos estimulantes y no sólo analgésicos, por lo que durante mucho tiempo se recomendó como cura para el hábito producido por la morfina. Actualmente el clorhidrato de heroína se utiliza muy poco ya sólo como antitusígeno en casos severos. Además el efecto de la heroína es más potente que el de la morfina, pero menos duradero.
Tratamiento
Hay una gran variedad de opciones terapéuticas para la adicción a la heroína, entre las que se incluyen los medicamentos y la terapia de la conducta. La ciencia nos ha enseñado que cuando se combina el tratamiento basado en medicamentos con otros servicios de apoyo, frecuentemente el paciente puede dejar de usar heroína (u otro opiáceo) y volver a una vida más estable y productiva.
En noviembre de 1997, los Institutos Nacionales de
La metadona, un medicamento opiáceo sintético que bloquea los efectos de la heroína por unas 24 horas, tiene una historia de éxito probado cuando se receta en dosis suficientemente altas para las personas adictas a la heroína. Otros medicamentos aprobados son la naloxona, que se utiliza para tratar casos de sobredosis, y la naltrexona, ambas actúan bloqueando los efectos de la morfina, la heroína y otros opiáceos.
Para la mujer embarazada que abusa de la heroína, el mantenimiento con metadona combinado con cuidados prenatales y un programa de tratamiento integral para el abuso de drogas puede mejorar muchos de los resultados maternos y neonatales perjudiciales asociados al abuso de la heroína sin tratamiento. Hay evidencia preliminar de que la buprenorfina también es segura y eficaz para tratar la dependencia a la heroína durante el embarazo, si bien los bebés expuestos a metadona o buprenorfina durante el embarazo normalmente requieren tratamiento para el síndrome de abstinencia. En el caso de las mujeres que no quieren o no pueden recibir farmacoterapia para su adicción a la heroína, la desintoxicación de los opiáceos durante el embarazo se puede lograr con una relativa seguridad, aunque también es necesario considerar la probabilidad de que recaigan en el uso de la heroína.
La buprenorfina es una adición reciente a la gama de medicamentos que ahora están disponibles para el tratamiento de la adicción a la heroína y otros opiáceos. Este medicamento es diferente a la metadona porque ofrece menos riesgo de adicción y se puede dispensar en la privacidad de un consultorio médico. También se están estudiando varios otros medicamentos para el uso en programas de tratamiento para la adicción a la heroína.
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